Las Cualidades Del Auditor Interno

El auditor interno debe ser preciso a la hora de determinar los detalles de su servicio. No debe aceptar información que sea vaga o incompleta, o que no pueda ser corroborada.

Además de la preparación técnica y básica mencionada anteriormente, el auditor interno debe estar al día con la legislación correspondiente, o al menos saber dónde y con quién puede obtener los detalles necesarios para su servicio.

Un “sentido de la proporción” es esencial, es decir, poder juzgar si el coste de la revisión requiere un minucioso detalle en proporción a su propio salario. No vale la pena contar los alfileres, por ejemplo.

A lo largo de los años, en el ejercicio de su profesión, un buen Auditor Interno debe tener la curiosidad de saber todo sobre la entidad en la que colabora, sobre los sistemas de control interno y su funcionamiento, e incluso saber más sobre la empresa que los propios directivos.

Debe ser persistente en el seguimiento de inconsistencias, brindando la solución a estas anomalías encontradas. Este seguimiento debe ser constante, respetando el tiempo suficiente para las correcciones debidas.

Un Auditor Interno recibe información (no siempre correcta) sobre fallos o desvíos, cuando se incorpora a la empresa. Debe entonces saber separar los que conciernen a su labor de lo que no lo hace.

Prevalecerá el sentido de la proporción o el juicio personal, evitando siempre tomar partido en cualquier situación.

En su desempeño, debe mantener un espíritu de independencia, no dejándose influenciar por las áreas bajo su revisión, sino investigando hechos verificables y verdaderos.

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